Trucos para que tus hijos vayan temprano a la cama.

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Los niños deben irse pronto a la cama. Lograr que los pequeños se vayan temprano para descansar es importante para su rendimiento escolar y sentido del humor. Y es que los problemas de sueño pueden incluso frenar el crecimiento del bebé.

Este artículo ofrece nueve sencillos consejos para conseguir que el niño se vaya pronto a la cama y duerma las horas que precisa: calcular la hora adecuada de irse a la cama; repetir actividades nocturnas con el bebé; la cama nunca debe ser un castigo; mantener la misma hora de acostarse y de levantarse; el ejercicio ayuda al niño; fuera los videojuegos; usar una luz tenue; olvidarse del azúcar antes de dormir; y cada uno en su cama.

Lograr que los niños se vayan a dormir pronto puede convertirse en una lucha cotidiana. Por distintos motivos (ganas de jugar, miedo a la oscuridad, necesidad de llamar la atención, etc.), a muchos pequeños les desagrada el momento de ir a la cama, con las consecuentes discusiones y rabietas.

Dormir menos horas de las necesarias puede incluso alterar el crecimiento normal del niño Dormir bien no solo es importante para potenciar su rendimiento escolar, sino que es clave para asegurar su salud (y la de sus padres).

Las horas de sueño “repercuten en el rendimiento escolar de los niños y en su humor”. Dormir menos horas de las necesarias puede alterar la velocidad normal de crecimiento del niño y, según recientes investigaciones, además, puede crear importantes problemas de conducta en los pequeños.

A continuación se describen nueve sencillos trucos que ayudan a lograr que el niño se vaya a cama pronto y descanse tanto como necesita.

  1. Calcular la hora adecuada de irse a la cama Un recién nacido debe dormir 16 horas cada día, mientras que con un año bastan 14 La pauta más importante para lograr que el niño se vaya a la cama a lo hora adecuada es lograr crear una rutina de sueño para él. ¿Cómo? El primer paso es determinar cuál debe de ser la hora de irse a la cama. Un bebé recién nacido precisa dormir 16 horas al día. A medida que el pequeño crece, se reduce, según la siguiente progresión: 15 horas diarias a los tres meses de vida; 14 horas al año de edad; 13 horas a los dos años; 11 horas a los cinco; diez a los nueve años; nueve horas a los 14 años; y ocho horas a partir de la mayoría de edad.
  2. Repetir actividades nocturnas con el bebé Para crear una rutina de sueño, el siguiente paso es establecer una serie de actividades que se repetirán cada noche, antes de ir a dormir. Puede ser darle un baño, ofrecerle un biberón de leche, cepillarse los dientes juntos o leer un cuento en su compañía. La creación de un ritual ayuda a la creación del hábito y a conciliar el sueño.
  3. La cama nunca debe ser un castigo para niño Mandar al niño a la cama como un modo de castigo es un error. En este sentido, es importante evitar que el niño relacione la cama con una situación de castigo. Según esto, es un error mandar al niño a dormir por haberse portado mal. Sin embargo, sí conviene que el niño pase tiempo en su dormitorio durante el día, para que no lo asocie con el momento desagradable de tener que irse a dormir.
  4. Misma hora de acostarse y de levantarse Crear un rutina de sueño en el niño implica que no solo la hora de acostarse debe ser la misma sino, también, la de levantarse. Contar con horarios fijos facilitará que el pequeño acepte sin protestar irse a la cama a su hora. Las vacaciones (Navidad, Semana Santa, verano) pueden desbarajustar algo este ritmo de sueño en el menor. Si durante las semanas de descanso, los niños que van a la escuela han cambiado sus horarios habituales (se acuestan y se levantan más tarde), es aconsejable que en los días previos al comienzo de las clases se vayan acostumbrando, de forma gradual, a su ritmo normal.wp-1486494209269.jpg
  5. El ejercicio ayuda al niño para que no haya problemas para ir a la cama, lo mejor es que los niños lleguen a ese momento del día cansados y relajados. Por eso, es bueno que durante la jornada realicen actividad física. Los niños tienen mucha energía y están ansiosos por gastarla. Es importante que jueguen al aire libre, corran, hagan natación u otro deporte.
  6. El niño no debe usar videojuegos de noche para que el niño se relaje, es importante evitar actividades que le puedan excitar durante esa última parte del día, entre ellas, los videojuegos y ver la televisión. Por su parte, la lectura de un cuento como última actividad del día -antes de apagar la luz y que el pequeño se quede solo en la cama-, contribuye a la relajación del pequeño.
  7. Una luz tenue durante el sueño del bebé el grado de oscuridad de la habitación también es importante. No es bueno que entre luz de la calle. Por ello, cuando la habitación tiene una ventana exterior, conviene que quede bien cerrada por medio de una persiana o una cortina gruesa. En cambio, sí puede resultar conveniente dejar alguna luz tenue en el interior de la habitación, para evitar que el niño tenga miedo al quedarse solo en la habitación. Esta luz será de ayuda, también, para que no se asuste, en caso de que el pequeño se despierte en mitad de la noche.
  8. Olvidarse del azúcar antes de dormir La alimentación también influye en la calidad del sueño del niño. Existen comidas que excitan al niño, por lo que harán más complicado que entre en la cama a la hora que necesita. En este sentido, es importante prescindir de las bebidas con mucha azúcar, así como de la cafeína, después del mediodía.
  9. Cada uno en su cama . Se debe promover la capacidad de que el niño pueda dormirse sin que sus padres estén presentes. Y en su propia cama. Si tras apagar la luz y abandonar la habitación, el niño vuelve a levantarse, se recomienda actuar de la siguiente manera: acompañarle a su cama y calmarle. Sin embargo, no se debe repetir la rutina anterior (lectura, etc.), ya que el niño lo verá como una forma de ganar tiempo y es fácil que lo asuma como hábito.

Mensaje para mi hija.

Mensaje para mi hija.
Hija mía, quisiera estar seguro de haberte enseñado…
a disfrutar del amor,

a confiar en tu fuerza,

a enfrentar tus miedos,

a entusiasmarte con la vida,

a que pidas ayuda cuando la necesites,

a tomar tus propias decisiones,

a ser una buena amiga de ti misma.
Quisiera estar seguro de que aprendiste…
a decir o callar según tu conveniencia,

a quedarte con el crédito de tus logros,

a no estar pendiente de la aprobación de los demás,

a no absorber las responsabilidades de otros,

a ser consciente de tus sentimientos y a actuar en consecuencia.
Quisiera estar seguro, hija mía, que aprendiste…
a poner límites,

a sostenerlos,

a tomar más riesgos,

a aceptar los cambios,

a realizar tus creencias,

a ser capaz de llenar primero tu copa y luego la de los demás,

a planear tu futuro pero no vivir en él.
Me gustaría, hija mía, que hayas aprendido…
a valorar tu intuición,

a tomar tus propias decisiones,

a hacer de la comprensión y el perdón, tus prioridades,

a aceptarte como eres,

a disfrutar la diferencia entre los sexos,

a aprender de los encuentros y de los fracasos.
Me gustaría, hija mía, que te permitas reír a carcajadas por la calle, sin ninguna razón.
Pero, sobre todo, quisiera que hayas aprendido…
a no idolatrar a nadie,

y a tus padres, menos que a nadie.

Quierenos!!!!